Muebles arrumbados, barro en las calles y desazón entre los vecinos. Las escenas que se viven en las calles de Bahía Blanca tras las inundaciones que causaron la muerte de, al menos, 16 personas, parecen calcadas de las que se pudieron ver en los días posteriores a la tragedia que sacudió a La Plata y la región en los primeros días de abril de 2013.
A tan solo unas semanas de lo que será el doceavo aniversario de las lluvias que quedaron grabadas en la memoria colectiva de todos los platenses, la periodista Celeste del Bianco compartió imágenes impactantes de cómo avanza la reconstrucción de la ciudad afectada por el temporal que afectó a buena parte del sur de la provincia de Buenos Aires. Los daños fueron extensivos y, según las estimaciones de la Municipalidad, se requerirá de una inversión de $400 mil millones para volver a poner a Bahía en pie.
Los videos de profesional son conmovedores y es que en ellos se puede ver una postal que en la capital bonaerense es tristemente conocida: montones de ropa, muebles y todo tipo de objetos destrozados se acumulan en las puertas de las casas, mientras las familias acumulan todo aquello que el agua arruinó y deberá ser reemplazado.
En las calles todavía se mantienen autos arrumbados y seriamente dañados por las inclemencias del agua, que convirtió a las calles en verdaderos ríos, arrastrándolos y golpeándolos contra todo a su paso.
La tragedia en Bahía Blanca, así como sucedió con la de La Plata, será recordada por décadas, pero, pese a todo, volvió a dejar en evidencia el enorme espíritu solidario de los argentinos. Desde todos los puntos del país, miles de personas se sumaron a las campañas iniciadas para reunir donaciones o incluso enviaron dinero a las cuentas oficiales abiertas para reunir fondos e iniciar con ello la reconstrucción.
Como se dijo, miles de personas a lo largo y ancho del país trabajaron codo a codo para reunir donaciones y enviarlas al epicentro de la catástrofe. El último miércoles llegó a la zona del desastre un Tren Solidario con más de 1.200 toneladas de donaciones. Al frente de esa formación que buscó llevar alivio a los vecinos fueron dos ferroviarios de La Plata: el maquinista Mariano Britos, de 45 años, y su ayudante Francisco Orillo, de 23.
Si bien en las últimas horas este tren cobró gran relevancia por su rol en la asistencia a los damnificados por el fuerte temporal que el viernes pasado azotó a Bahía Blanca, dejando 16 muertos, más de 100 desaparecidos, 1.500 evacuados y daños que se estiman en $400 millones, la iniciativa comenzó en 2001. Impulsado por la revista Rieles, el Tren Solidario busca promover el uso del ferrocarril con finos humanitarios y cuenta con el apoyo de Red Solidaria, el gremio La Fraternidad, Trenes Argentinos y otras entidades del sector.
En auto, los 635 km que separan la estación de Constitución, en Capital Federal, de Bahía Blanca se recorren en poco más de 7 horas. En tren, antes de que el servicio de pasajeros fuera interrumpido en marzo de 2023, se demoraba entre 12 y 13 horas. Al Tren Solidario, ese recorrido le insumió casi 30.
Entre los factores que influyeron en la demora se encuentran la gran carga -"los vagones vienen rebalsados", contó Mariano-; las paradas para recolectar más donaciones -que insumieron al menos una hora en cada localidad-, y también para descargarlas -en Azul dejaron parte de la carga para los vecinos de Carhué, también afectados por el temporal-. Pero un factor determinante fue, según el maquinista, el deterioro de las vías.
"Había tramos en los que teníamos que ir a 30 o a 15 km/h", cuenta Britos, quien además de viajar con Francisco fue con dos duplas más de maquinista y ayudante, con quienes se alternaron en la conducción.
Por esas vías pasan trenes de carga de dos empresas privadas que tienen la concesión desde hace más de 30 años, según informaron desde Trenes Argentinos a 0221.com.ar. El maquinista lamenta que el gran peso que transportan esos trenes y la falta de controles hayan profundizado el deterioro de las vías, lo cual motivó varios descarrilamientos que llevaron a suspender el servicio para pasajeros.
Finalmente, tras la larga travesía, el tren llegó este miércoles, a las 7:50, a la estación La Vitícola, a unos 20 kilómetros de Bahía Blanca, donde decenas de voluntarios colaboran para trasladar la carga a camiones que la llevaran a la ciudad. "Eso tenemos los argentinos", valora Mariano, con orgullo: "En los peores momentos, la que siempre está primero es la gente".